Otro pilar de la tortura: la impunidad
Se trata de un sistema legal en el que el Parlamento oculta la legislacion
especial antiterrorista (aquellas tristemente famosas leyes antiterroristas) en el
cuerpo procesal ordinario. El parlamento da vía libre a que los cuerpos policiales
detengan y apliquen la legislación antiterrorista (incomunicación) sin ningún
requisito previo y concede plena autoridad a los jueces de la Audiencia Nacional
para entender sobre la materia. Autorizan estas incomunicaciones y conceden la
prórroga de la misma hasta el máximo de cinco días cuando así lo solicitan los
cuerpos policiales, sin necesidad de ninguna explicación ni razonamiento concreto
para ello.
En este espacio de incomunicación y prórroga de la detención, nadie
ajeno a las personas que se encuentran en comisaría (detenidos, policías y funcionarios
de la Audiencia Nacional) conocen lo que está sucediendo en ese lugar.
Evidentemente se trata de espacios policiales secretos, en los que la práctica de la
tortura en casos de detenciones políticas es habitual.
Se tortura tratando de no dejar marcas. La bolsa, la bañera, los golpes
con las manos abiertas, las amenazas, vejaciones sexuales, humillaciones, simulacros
y amenazas de ejecución... "te voy a machacar y tú luego me denuncias que no me va a
pasar nada" le decía un agente de la policía a uno de los detenidos en el 2.000.
Claro que no le va a pasar nada, incluso, con un poco de suerte lo ascienden por
sus méritos.
Los jueces de la Audiencia nacional no quieren ver que se tortura, hacen
la vista gorda cuando realmente se aprecian marcas o el estado psicológico de los
detenidos es lamentable. Se basan en el resultado de los interrogatorios policiales
para tomar declaración a los detenidos, en definitiva, la tortura también es útil
para ellos.
Sin embargo, muchas de las personas que han sido torturadas tienen el valor de
denunciarlas ante instancias judiciales, y a veces, algunos jueces abren investigaciones
y llevan los casos hasta el final, hasta la condena de los torturadores. Esto
supone un triunfo a la tenacidad de las personas que han denunciado haber sido
torturadas. Tras largos años de lucha (los procesos llegan a dilatarse durante años,
15 años, 17 años, 20 años), logran dejar sentado que realmente ellos fueron torturados.
Ahora bien, también supone un pequeño problema para un estado que
permite la práctica de la tortura. Es una pequeña brecha en el sistema ideado.
Es en estos casos en los que opera finalmente el gobierno. Los agentes
denunciados, imputados y procesados no son apartados preventivamente de sus
cargos, no. Continúan en ellos cuando no son premiados con ascensos en sus
cuerpos policiales. Una vez condenados el gobierno les saca las castañas del fuego
y los indulta. Es el caso de este último indulto.
Diversos organismos internacionales han establecido el marco de la
incomunicación como el marco que permite y facilita la práctica de la tortura,
han instado al Gobierno español a adoptar medidas para la superación del
mismo, pero hasta la fecha estas medidas no han sido adoptadas y se continúa "perdonando"
el delito de torturas. El Comité Europeo para la Prevención de la Tortura, el
Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, el Relator Especial de Naciones Unidas
para la Cuestión de la tortura, Amnistía Internacional son algunas de las ONG e instituciones
que han interpelado a los sucesivos Gobiernos españoles.
El Relator especial de la ONU Peter Kooijmans, en su informe anual a la
Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en el año 1992, señalaba que la
impunidad con que actúan los cuerpos policiales y la falta de investigación de las denuncias
así como los largos procesos a los que se enfrentan los denunciantes son los pilares
de la práctica de la tortura ¿acaso se refería al Estado español?. En el mismo sentido ha
manifestado su preocupacion referidas al Estado español el Comité contra la Tortura
de Naciones Unidas en varias ocasiones.
A continuación detallamos los indultos concedidos por el Gobierno español a varios
torturadores, poniendo en relación los decretos de indulto con los casos de torturas en
los que incurrieron y por los cuales recayeron las condenas.
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